¿Qué viene para la economía mexicana?


noviembre 13, 2016

Fue peor semana para el peso mexicano desde octubre de 2008, cuando comenzó la crisis financiera en Estados Unidos y se anunció la quiebra de Lehman Brothers. En siete días, la moneda acumuló una depreciación de 10%, una caída que […]

Por: En el Camino

¿Qué viene para la economía mexicana?

Fue peor semana para el peso mexicano desde octubre de 2008, cuando comenzó la crisis financiera en Estados Unidos y se anunció la quiebra de Lehman Brothers. En siete días, la moneda acumuló una depreciación de 10%, una caída que […]

Por: En el Camino


Fue peor semana para el peso mexicano desde octubre de 2008, cuando comenzó la crisis financiera en Estados Unidos y se anunció la quiebra de Lehman Brothers. En siete días, la moneda acumuló una depreciación de 10%, una caída que refleja el temor a que Trump cumpla sus promesas de campaña: eliminar el TLCAN, imponer mayores aranceles a las exportaciones mexicanas y detener el flujo de remesas hacia México.

El peso mexicano no ha tenido respiro desde el fatídico martes 8 de noviembre. La moneda mexicana es el reflejo del nerviosismo y temor que genera el triunfo de Donald Trump como presidente electo de Estados Unidos, la mayor economía del mundo y el mayor socio comercial de México.

Durante la campaña electoral el peso se movió al son de Trump, y en su cotización frente al dólar cayó cada vez que el candidato republicano repuntaba en las encuestas.

Pero la amenaza se materializó el 8 de noviembre. A las 23:20 horas, cuando los resultados de los centros de votación apuntaban a la victoria del republicano el tipo de cambio pasó de 18.5 a 20.78 pesos por dólar. Tres días después continuó la volatilidad. La moneda cerró el viernes 11 en 20.95 pesos por dólar.

Según los analistas fue la peor semana para el tipo de cambio desde octubre de 2008, cuando comenzó la crisis financiera en Estados Unidos y se anunció la quiebra de Lehman Brothers. En siete días el peso mexicano acumuló una depreciación de 10%. Su caída es el reflejo del temor respecto a las consecuencias para México si Trump cumple sus promesas de campaña: eliminar del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, imponer mayores aranceles a las exportaciones mexicanas y detener el flujo de remesas hacia México, para construir un muro fronterizo.

“Se observaría una fuerte caída en las exportaciones y en la inversión extranjera directa, que podrían provocar una caída del PIB de alrededor del 3%”, señala Gabriela Siller, analista de Banco Base.

Los economistas ya empezaron a ajustar a la baja su previsiones de crecimiento económico para México en 2017, en lo general en menos de 2%.

Frente al riesgo que eso representa, los inversionistas y los especuladores comenzaron a vender sus posiciones en pesos y a colocar sus capitales en instrumentos más seguros como el dólar.

“Detrás está el comportamiento racional de los inversionistas que buscan obtener el máximo de ganancias o el mínimo de perdidas. Así funcionan los mercados”, die Jorge Sánchez Tello, economista de la Fundación de Estudios Financieros (Fundef).

Las previsiones para el tipo de cambio en lo que resta de 2016 llegan hasta los 22 pesos, aunque la incertidumbre continuará y con ello la volatilidad y la depreciación del peso.

Pero las apuestas en contra del peso no son nuevas. Hasta el 7 de octubre acumulaba una caída de 17% en lo que va de 2016. La explicación de los economistas de ello se centran en el crecimiento, entre otras de su deuda pública, que se prevé que represente 50.5% del PIB cuando termine el año, según cálculos del propio gobierno.

De la inacción al incremento de tasas

Si bien el mexicano es un tipo de cambio de libre flotación y su valor lo determina el mercado, existen formas de desincentivar la especulación en contra del peso. Una es a través de una mayor subasta de dólares en el mercado o bien de retener capitales mediante el incremento de la tasa de interés de referencia.

Sin embargo, ni la secretaría de Hacienda ni el Banco de México han decidido actuar.

“Estaremos especialmente vigilantes a los mercados financieros”, se limitó a decir José Antonio Meade, titular de la secretaría de Hacienda, en la conferencia de prensa convocada a las 7 de la mañana, el día posterior a las elecciones estadounidenses.

Los funcionarios recordaron la fortaleza fiscal que tiene México, con un aumento en la recaudación de cinco puntos porcentuales en los últimos siete años, reservas internacionales por 175,000 millones de dólares y una línea flexible de crédito con el Fondo Monetario Internacional.

Pero el mercado esperaba otra cosa. “Se hubiera justificado una intervención hoy de venta de dólares en el mercado cambiario”, comentó en un reporte ese día Guillermo Aboumrad, director de Estrategias de Mercado, de casa de bolsa Finamex.

Para Sánchez Tello, el mensaje ese día debió ir más allá: “Deben mandar una señal clara al mercado de que la deuda pública ya no va a crecer”.

La atención está puesta en el próximo 17 de noviembre cuando se reunirá la junta de gobierno del Banco de México.

La expectativa es que determine un incremento en la tasa de interés de referencia para evitar un aumento en la inflación, por un dólar más caro, y para aminorar la salida de capitales. Ya la ha incrementado en 3 ocasiones este año.

¿De cuánto? Las previsiones van desde medio punto porcentual hasta un punto y medio, que es la estimación que hizo Banorte, lo cual incrementaría la tasa de un 4.75% a un 6.25%, el mayor nivel desde abril de 2009.

¿Qué esperar?

El problema mayor de la depreciación no se queda en los mercados financieros, sino sus repercusiones en los precios al consumidor y al productor y en consecuencia el incremento de la inflación, sobre todo para el próximo año. Ya hay cálculos, de que esta podría llegar a un 4% y hasta 5% anual, por arriba del objetivo del Banco de México.

Otras serían las consecuencias si existe un incremento en los aranceles a productos de exportación a Estados Unidos, y que Trump, ha dicho que serían de 35%. El comercio total entre México y Estados Unidos, sumó 312 mil millones de dólares hasta agosto. Para nuestro país es el destino de 75% de sus exportaciones.

Un impuesto a las remesas que envían los mexicanos en aquel país, y que este año pueden llegar a los 27,000 millones de dólares, tendría también impacto en los hogares mexicanos.

Para el ciudadano de a pie, el incremento en las tasas de referencia podría repercutir en mayores tasas en algunos créditos. Por lo cual, tendría que cuidar no endeudarse de más y liquidar lo antes posible la mayor parte de sus deudas.

La fortaleza del dólar y el incremento de las tasas también podría repercutir en el costo de la deuda pública, que incluye el pago de intereses y comisiones. Este concepto ya tuvo un incremento de 14 .8% de enero a septiembre, de acuerdo con datos de Hacienda.

Más allá del peso y los mercados, lo que no hay que perder de vista es la evolución de la deuda pública y de la inflación, advierte Jorge Sánchez Tello, de Fundef.


Se autoriza su reproducción siempre y cuando se cite claramente al autor y la siguiente frase: “Este trabajo forma parte del proyecto En el Camino, realizado por la Red de Periodistas de a Pie con el apoyo de Open Society Foundations. Conoce más del proyecto aquí: enelcamino.periodistasdeapie.org.mx”



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