septiembre 22, 2015

La crisis del migrante retornado que se avecina


Se calcula que en menos de una década 6 millones de migrantes mexicanos, viejos, enfermos y sin pensión, volverán a México. Especialistas señalan que el gobierno necesita diseñar políticas de apoyo para su reinserción.

Por: Mely Arellano Ayala

Juan Carlos Chablé tardó tres años en enamorar a su esposa. Cuando al fin aceptó casarse con él, la llevó a vivir con sus papás, pero ella quería su propia casa. Entonces él se fue a Estados Unidos. Trabajó 2 años y medio ganando mil 800 dólares al mes, enviando entre 10 mil y 13 mil pesos mensuales con los que pudo construir la casa y comprarse un mototaxi. Después de eso volvió a México.

Hoy tiene un ingreso de 6 mil pesos al mes, una deuda de 7 mil, dos hijos y una casa, pero ningún ahorro.

Él forma parte del poco más de un millón de migrantes mexicanos que han regresado desde 2007 –voluntariamente o deportados-, y del 5 por ciento que, según el estudio “Impactos de la migración de retorno de EU en 6 estados”, a su regreso pudo iniciar un modesto negocio que le permite autoemplearse. Ahora enfrenta el mismo problema que lo llevó a irse: lo que gana no es suficiente y quiere regresar a EU.

Sin embargo, hay otro problema que desconoce: si logra irse, volvería junto con al menos otros 6 millones que en un lapso de los próximos 7 a 10 años estarán viejos, enfermos, sin posibilidades de empleo ni pensión.

Es la crisis migrante que viene.

MIGRAR POR PORBREZA

Juan Carlos vive en Oxkutzcab, municipio yucateco que ocupa el 2º lugar estatal en migración a EU, principalmente hacia San Francisco, California. Cuando terminó la prepa dejó de estudiar porque quería ganar dinero y comenzó a trabajar como cargador en la central de abastos por mil 600 pesos mensuales.

Ya entonces sus ojos estaban puestos en EU, y trazó un plan para irse: compró una motoneta en pequeños pagos para trabajar, después la vendió a la mitad del costo, pidió un préstamo a su papá y se fue. Era 2006 y el pollero cobraba 28 mil pesos.

La migración de jóvenes está relacionada con los bajos salarios. La diferencia de sueldo entre una persona con preparatoria y una con licenciatura es de más o menos 3 mil pesos, explica Miguel Reyes Hernández, coordinador del Observatorio de Salario de la Universidad Iberoamericana Puebla, por lo que ante “un mercado laboral sumamente deprimido con precariedad de condiciones y contratación”, optan por irse y dejar de ser un peso para su familia.

La conducta usual del migrante es, primero, “satisfacer las necesidades básicas (de la familia que dejó en México) y lo que queda se va hacia la formación de patrimonio familiar”, dice Miguel Ángel Corona Jiménez, del Instituto de Investigaciones Interdisciplinarias en Medio Ambiente “Xabier Gorostiaga SJ”.

Cuando Juan Carlos llegó a San Francisco, California, se sintió desilusionado. Fue difícil encontrar trabajo, aun cuando allá vive la tercera parte de los habitantes de Oxkutzcab. Los primeros 15 días pensó que había sido mala idea.

Por fin encontró trabajo en un restaurante chino y comenzó a mandar dinero a su esposa y a vivir austeramente para ahorrar la mayor cantidad posible, sin espacio para relajarse o divertirse.

Cuando los migrantes llegan a EU y ganan en dólares, mandan remesas –dice Reyes-, pero hay una cierta paradoja porque muchos de los que llegan no viven bien, no viven el sueño americano. (…) Pueden rentar un cuarto entre 4, 5, 6 personas porque en NY la renta más barata son 1500 dólares (…), y si su salario es el mínimo, estarían ganando 1400 dólares al mes.”

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Mexican dream.

VOLVER AL NORTE

La casa de Juan Carlos es verde agua, tiene enrejado negro con puntas doradas y un amplio porche con algunas plantas. En las paredes de la sala hay fotos de su boda, de sus hijos, y una de él con su esposa y el Golden Gate a sus espaldas, magia de Photoshop.

Aunque no tiene una cifra clara, calcula que cuando regresó, tras dos años y medio,

había enviado unos 400 mil pesos.

Los migrantes localizan su ahorro en el patrimonio porque les da la seguridad que no dan los bancos (…), entonces cuando no están pensando en comprar un terreno, es en una casa o en ampliarla. Es la mentalidad por la desconfianza de lo que sucede en este país –reconoce Corona”.

El caso de Juan Carlos es uno de esos excepcionales que, según el investigador de la Universidad de Zacatecas Rodolfo García Zamora representa menos del 5 por ciento de quienes regresan, porque volvió con lo suficiente para amueblar su casa y comprar un mototaxi, por el que pagó 45 mil pesos más 3 mil del permiso de circulación.

El negocio le duró poco. La competencia salió pronto.

Es común que el migrante prefiera ser trabajador en EU que tener un negocio en México porque aquí no es solamente la competencia, sino que los salarios están tan bajos, está tan deprimido el mercado que quién compra (…) El promedio de existencia de la empresa pequeña y mediana en México es de 2 años por falta de conocimientos contables, financieros, pero lo más importante es que no hay condiciones económicas de sustentabilidad”, explica Reyes.

La presión para Juan Carlos crece junto con sus hijos, de 5 y 3 años. Además, el mantenimiento del mototaxi le significa un gasto anual de hasta 8 mil pesos por desgaste de motor y llantas. Por eso quiere repetir la historia: irse algunos años y ahorrar, esta vez, para un car wash.

Futuro incierto.
Futuro incierto.

FALTA DE APOYOS

Los migrantes no son empresarios, pero no ha habido realmente una estrategia sistemática por parte del gobierno de fortalecer y apoyar la cultura microempresarial (…). Sí hubo intentos, hay pequeñas experiencias, pero nunca ha habido una política sistemática en los últimos 20 años”, dice Rodolfo García Zamora.

México recibe en promedio 300 mil millones de pesos anuales en remesas, pero sólo el 1.33% de esos ingresos se destina a programas de atención a migrantes: menos del 0.0001 del presupuesto federal, según el 4º Reporte de Presupuestos Públicos en Materia Migratoria (2014) del Observatorio Ciudadano sobre Políticas Públicas para Migrantes – Puebla.

El Fondo de Apoyo a Migrantes (FAM), creado en 2009, es el único programa que existe para “incrementar las actividades ocupacionales y desarrollar las capacidades técnicas y productivas de los migrantes en retorno”.

El FAM opera sólo en 447 municipios de 24 estados definidos por su alto índice de intensidad migratoria, su situación de pobreza y su dependencia de las remesas. El presupuesto del programa –fuertemente criticado por su opacidad – varía cada año: empezó con 300 millones de pesos, luego pasó a 100 y actualmente tiene asignados 200. El único apoyo que otorga para proyectos productivos, y que podría haber solicitado Juan Carlos, es de 15 mil pesos.

DEPORTADOS

De 2005 a 2010 volvieron alrededor de 1 millón 290 mil mexicanos -entre el 65 y 95 por ciento por decisión propia, y entre 5 y 35 por ciento, deportado-, mientras que una década antes, entre 1995 y 2000 regresaron sólo 667 mil, según Miryam Hazán y Carlos Manuel López Portillo, de la organización Mexicanos y Americanos Todos Trabajando (MATT).

Rodolfo Córdova, de Fundar, calcula que durante el gobierno de Barack Obama ha habido un número sin igual de deportados: más de 2 millones, de los cuales la mayoría es mexicana.

Pero eso no es todo.

En 7 o 10 años va a haber un regreso creciente de más de 6 millones de migrantes viejos, enfermos y sin pensión. Por eso desde ahora es importante que el gobierno mexicano en su conjunto empiece a diseñar políticas de apoyo a la reinserción de los migrantes (…) que no tienen pensión, que no han ahorrado, que no tienen precisamente ningún ingreso cuando termine su vida útil” advierte García Zamora, el académico de la Universidad de Zacatecas.

La pregunta es ¿los gobiernos se están preparando? ¿qué expectativa traen de progresar en su país?

Juan Carlos, ajeno a todo esto, está preocupado por mantener a su familia y tener ese negocio que herede a su hijo para que nunca tenga que irse.

El coyote está ahorita en 120 mil, así, para ir hasta el otro lado. Yo tengo en mi mente que éste es mi boleto de nuevo –dice con ilusión mientras da una palmada a su mototaxi. -Yo lo vendo y me vuelvo a ir”.

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Se autoriza su reproducción siempre y cuando se cite claramente al autor y la siguiente frase: “Este trabajo forma parte del proyecto En el Camino, realizado por la Red de Periodistas de a Pie con el apoyo de Open Society Foundations. Conoce más del proyecto aquí: enelcamino.periodistasdeapie.org.mx”

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Mely Arellano

Trabajo en el portal de noticias Lado B, en Puebla. Estudié Lingüística y Literatura Hispánica. Me gusta contar historias. Creo en el periodismo como un instrumento de la sociedad para la democracia.