septiembre 10, 2017

Migrantes se unen a las tareas de rescate en el Istmo


 Una cuadrilla de migrantes ha recorrido, desde el jueves, pueblos devastados en el Istmo de Tehuantepec, Oaxaca. Ellos encontraron refugio en el albergue Hermanos en el camino, en Ixtepec y ahora buscan devolver algo a la gente mexicana que ha ayudado a los migrantes en necesidad. 

Texto y fotos: Diana Manzo

UNIÓN HIDALGO, OAXACA.- ¡En sus marcas, listo y fuera! Con esas ganas e ímpetu los migrantes del refugio Hermanos en el camino, que fundó el sacerdote Alejandro Solalinde, apoyan a los pueblos del Istmo en las tareas de rescate. Llegan y comienzan a quitar escombros, ladrillos, piedras y toda estructura  de los hogares que se derribó a causa del terremoto de 8.2 grados que sacudió el Istmo de Tehuantepec.

Llevan tres días. Comenzaron el pasado viernes en las primeras horas, primero en Juchitán, después en Asunción Ixtaltepec y este domingo en Unión Hidalgo en donde sin pensarlo se organizaron en dos grupos con la única finalidad de ayudar.

Los hay de nacionalidades distintas: nicaragüenses, salvadoreños, hondureños y guatemaltecos. Tienen entre 18 y 30 años de edad y su única finalidad es colaborar “con un granito de arena” para los mexicanos, especialmente los de la región del Istmo.

Los migrantes decidieron colaborar como forma de agradecimiento por lo que la ciudadanía istmeña ha hecho por ellos cuando lo han necesitado,  recuerdan cuando les han dado alimentos , dinero y ropa e incluso una palabra de aliento.

“Es lo poco que podemos darle a los mexicanos, mucha gente en nuestro paso nos han dado comida y ropa. Por eso ahora que están en desgracia decidimos apoyarlos, el coordinador del albergue nos invitó a ayudar y con gusto lo vamos hacer, lo seguiremos haciendo, la situación es dura y difícil”, narra Jeferson Adrián Ochoa de origen guatemalteco.

Al llegar a las casas, piden permiso y entran. Los migrantes están sorprendidos por el gran daño que causo el sismo de 8.2 grados y aseguran que es una forma de colaborar con los afectados.

“La gente nos dice cómo apoyarlos, primero quitamos las grandes piedras, los palos, las cosas, sus pertenencias, hay mucha gente que lo perdió todo y se quedó sin nada, en ocasiones llora con nosotros, nos sentimos muy tristes por lo que les pasó a los mexicanos”,  expresó Cristian, migrante guatemalteco.

Los migrantes también hacen vínculos de amistad con los voluntarios mexicanos, quienes también se han organizado para ayudar a sus vecinos, familiares y conocidos.

“Estamos contentos porque los migrantes llegaron a apoyarnos, nosotros llevamos 3 días de ayudar a los vecinos, no cobramos nada, todo es voluntad, por eso estamos agradecidos que gente de otros países nos ayude,  necesitamos más manos”, dijo  Lenin Marín Orozco, voluntario de Unión Hidalgo.

Entre los voluntarios migrantes y mexicanos la tarea de limpieza avanza un poco más rápido, saben que no será un día el tiempo en que acabaran para quitar todos los escombros de una casa, pero también están conscientes que la ayuda es importante en estos momentos.

La cuadrilla de migrantes que levanta escombros y ayuda a reconstruir las casas derrumbadas en el istmo.

Además de los voluntarios migrantes y mexicanos, también participan seis integrantes de la Brigada humanitaria de paz Marabunta, una agrupación de rescate y derechos humanos.

El hermano José Filiberto Velásquez Florencio, uno de los que coordinan las brigadas de migrantes y quien forma parte del equipo misionero del padre Solalinde explicó que estas brigadas son una forma de sensibilizar a la ciudadanía mexicana, de mostrar que el migrante es una buena persona.

“Nosotros como defensores de los derechos humanos pedimos a la gente que se sensibilice y apoye a nuestros migrantes, ahora ellos están retribuyendo ese apoyo a los mexicanos, a los istmeños, a toda la gente que necesita de su ayuda, estamos muy tristes por este terremoto que afectó a muchas familias”, expresó.

Unión Hidalgo es una comunidad zapoteca que reúne cerca de 10 mil habitantes. Según datos del director municipal de protección civil Ubicelio López Castillo en total hay 890 casas colapsadas, que son pérdidas totales y de acuerdo con una imagen tomada con un dron, podrían ser 3 mil 150 casas dañadas.

Algunas de las casas derrumbadas tienen una antigüedad de más de 50 años, fueron elaborados con paredes de ladrillo y su techo es de madera; algunas están hechas de lodo y otras de cemento con tejas.

El funcionario explicó que el apoyo fluye muy poco y que hasta el momento han recibido 400 despensas del gobierno federal a través del Ejército Mexicano,  porque del gobierno del estado aún no ha llegado, están a la espera.

 


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