diciembre 22, 2016

Abrazos en NYTlan

Organizaciones en favor de los derechos de los migrantes han conseguido cruzar las barreras que parecían insuperables y en octubre, 22 familias originarias de Puebla y Tlaxcala pudieron reencontrarse con sus familiares en Nueva York, después de años de separación

NUEVA YORK.- “Esta es una lucha organizada por la unidad; es un trabajo por la dignidad de  volvernos a ver. Veinte años sin mirar a un familiar es inhumano, debería haber leyes que nos permitan ver a nuestros papás, a nuestros hermanos, a nuestros vecinos. No está bien pensar que (un familiar) puede morir y no pueda ir a visitarlo”, dice Armando Villanueva coordinador del Festival NYTlan y de Nañi Migrante.

Nañi –explica– significa hermano. Por eso la organización se nombra así. “Las familias han trabajado para que de los dos lados de la frontera se reencuentren, algo que los gobiernos no han podido y que nosotros trabajamos y lo hemos podido lograr”, resume.

Es octubre de 2016. En colaboración con organizaciones como Nañi Migrante y La Colmena de Staten Island, la Asamblea Popular de Familias Migrantes (APOFAM) reúne a veintidós familias originarias de Tlaxcala y Puebla en Nueva York y de paso, organizan el Festival NYTlan en la Iglesia del Perpetuo Socorro, en Sunset Park, Brooklyn.

En el Festival participan madres, padres, hermanas e hijos que no se habían visto en años; también se presentan bailes y música de sus comunidades de origen, con los Chinelos de Morelos, el Torito de Teopantlán y la representación teatral de leyendas y música Mixteca. Gonzalo Mercado, director ejecutivo de La Colmena, y Marco Antonio Castillo, coordinador general de APOFAM, dan la bienvenida también a la Universidad Wagner, de Staten Island. “Esta ciudad es suya, sus hijos han trabajado mucho para que sea así”, le dice Castillo a los recién llegados.

Entre las familias que se encuentran están Alejandro Rosales y su madre, Irene Martínez. Llevaban 16 años sin verse. Cuando tenía 16 años, Alejandro salió de San Jerónimo Xayacatlán, en Puebla, para alcanzar a sus dos hermanos, quienes ya habían migrado a la ciudad de Nueva York. Tomó un autobús a la Ciudad de México; voló a Hermosillo, Sonora, y cruzó por el desierto de Altar. Quería juntar dinero para regresar a estudiar, pero nunca volvió. Con su madre sólo halaba por teléfono.

Ahora, cuenta, su familia está dividida en dos: en México están sus padres y hermanos; en Nueva York están sus hijos y su esposa. Tras la deportación de su hermano mayor y el retorno del otro de sus hermanos, Alejandro se quedó al frente de la familia en Staten Island. Ahora, gracias al trabajo de las organizaciones, puede volver a ver a Irene, su madre, quien en este viaje ha conocido a sus nietos y bisnietos.


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Mónica González SacBé

Fotógrafa egresada de Ciencias Políticas de la UNAM.
Ha colaborado en distintos medios y revistas nacionales e internacionales.
Obtuvo la beca Fonca en la edición 2009-2010 y 2013-2014
Premio Nacional de Periodismo 2011 de Fotografía por el proyecto Geografía del Dolor. Premio Nacional de Periodismo 2006 otorgado por el Club de Periodistas de México y el IPN en categoria Fotografía Reportaje por su trabajo de migrantes en la frontera de Sonora y Arizona.