noviembre 9, 2016

Ganó Donald Trump. ¿Y ahora?

Devaluación del peso, aranceles a productos mexicanos, misiones estadunidenses a México para vigilar el respeto a los derechos humanos. Pero sobre todo una crisis de gobierno para evitar que el nuevo presidente de Estados Unidos cumpla sus promesas más agresivas contra México. La dura batalla de contener a Donald Trump.

La historia terminó a la 1:49 del miércoles 8 de noviembre de 2016.

En un salón de hotel New York Hilton en el centro de Manhattan, Donald Trump apareció en un escenario poco iluminado, con teatrales cortinas azules y blancas entre gritos de 1,200 seguidores, los que tuvieron permiso de acompañarle esa noche.

De las bocinas se escuchó la típica melodía de las premiaciones. Como ceremonia del Oscar en los años 80, su compañero Michael Pence presentó, “con enorme orgullo”, al presidente electo de los Estados Unidos de América.

En ese momento terminó la campaña electoral por la presidencia de Estados Unidos. Una contienda excesiva en ataques, plena en críticas y advertencias internacionales.

Nada importaba. Esa noche Trump, su esposa, hijos y nietos caminaron hacia el centro del escenario como si fuera una ensayada fiesta de quinceañera mexicana.

Nada de “reality show”. Tampoco un nuevo programa de concurso. Fue real. Trump, el payaso electoral, el impresentable, el más odiado por latinos y afroamericanos, el depredador sexual, es el nuevo inquilino de la Casa Blanca de Washington.

El magnate ganó 278 de los 538 votos en el consejo que designa al presidente de Estados Unidos.

Un resultado que sorprendió a millones de personas en el mundo, aferradas con esperanza a los datos que al mediodía del 8 de noviembre de 2016 decían que Hillary Clinton arrasaría en las votaciones.

No fue así. Desde el momento en que se publicaron las primeras tendencias, a las 17:00 tiempo del centro de México, la historia no favorecía a la candidata demócrata.

La primera señal fue el resultado en Florida, donde la diferencia en favor de Trump fue de un punto porcentual, y enseguida Ohio, el estado donde los estadunidenses mantienen una especie de cábala pues según sus cuentas quien gana allí en las elecciones presidenciales tiene vía libre al gobierno de su país.

Resultó de nuevo. Trump ganó Ohio, y luego Texas, Arizona, Virginia… Estados conservadores y predecibles en la actual contienda. Pero también tuvo un voto favorable en otros, como Arkansas, el estado que gobernó el expresidente Bill Clinton, esposo de la candidata demócrata.

En ese escenario, a Hillary no le alcanzaron los votos de California o Nueva York, que juntos suman 80 votos en el consejo electoral.

Así, en la madrugada, cuando la jornada se encaminaba a un punto sin retorno en favor del mediático empresario, Clinton llamó a su adversario para felicitarlo.

“Tal vez seas el nuevo presidente de Estados Unidos” le dijo, según versión de los medios estadunidenses.

***

¿Qué sigue para México? Por lo pronto una devaluación en la cotización de su moneda frente al dólar, algo que según especialistas pude llegar a niveles históricos.

Al mediodía del martes 8 de noviembre la divisa estadunidense se cotizaba en 18.4 pesos en promedio por unidad. Cuando terminaron las votaciones el rango superaba los 20.7 pesos.

Es una parte de la historia, pues a pesar del discurso oficial en México pocos se prepararon para el triunfo de Donald Trump.

Algunos insisten en que el republicano tiene pocas posibilidades de concretar sus amenazas en campaña: el muro que prometió ya existe; no puede renegociar el Tratado de Libre Comercio (TLC) sin autorización del Senado y, lo más importante, no puede tomar decisiones económicas sin el consenso de los grandes corporativos financieros.

Pero lo que sí puede hacer es insistir en su retórica. Y allí es donde el gobierno mexicano tiene poco margen de maniobra.

La decisión de invitarlo a una reunión en la residencia oficial de Los Pinos con el presidente Enrique Peña Nieto fue “perder-perder”, dice la senadora Cuevas.

Y contener el daño por la tormenta Donald Trump será complicado para el mercado mexicano, recuerda la investigadora del Colegio de México Soledad Loaeza.

“Lo que hizo el TLC fue dar estabilidad a un mercado económico que ya existía pero sin reglas”, recuerda.

Abrir la puerta a una nueva negociación o pretender derogarlo como propuso Trump en su campaña, sería desastroso.

Lo único cierto es que no hay nada claro. Aunque Trump en su primer discurso como presidente electo invitó a sus adversarios y detractores a unificar juntos Estados Unidos, lo cierto es que no es la primera vez que se entusiasma en ofertas que no puede cumplir.

Al final el magnate está obligado a cumplir –por lo menos en el discurso- varios de sus compromisos de campaña. Una tarea fácil para cualquier político, que usualmente encuentra la forma de dar la vuelta a esas ofertas.

Pero el escenario para Trump es distinto, porque muchos de sus electores son gente de poca paciencia que esperó mucho tiempo para encontrar su propia revancha.

Y la respuesta del republicano tendría que ser, coinciden las analistas, una acción tan creíble como pensaron que eran sus promesas de campaña.

Un juego de pirotecnia política. O, de nuevo, hacer lo que se necesite para quedarse en la Casa Blanca al menos cuatro años… Si duran.



Alberto Nájar

Productor para México y Centroamérica de la cadena británica BBC World Service. Periodista especializado en cobertura de temas sociales como narcotráfico, migración y trata de personas. Integrante de la Red de Periodistas de a Pie, editor de En el Camino.


Alejandro Meléndez Ortíz

Reportero Gráfico de la Ciudad de México, editor de fotografía del periódico El Financiero, Ha trabajado en el periódico La Jornada, Excelsior, Diario Deportivo Record y en las Agencias Xinhua, Notimex, Clasos y Procesofoto.