septiembre 24, 2014

El amargo regreso a Honduras

La política de blindaje a las fronteras, como respuesta de los gobiernos de Estados Unidos y México al éxodo de niños y familias migrantes centroamericanas rumbo al norte, ignora el origen de esa salida y los arroja de nueva cuenta al infierno del cual intentaron huir.

Hace cuatro años, en 2010, Dorila vio morir a su esposo, asesinado frente a su casa en el barrio de Chamelecón de San Pedro Sula, Honduras. Es la ciudad más violenta del País más violento del mundo, donde la vida cotidiana significa, muchas veces, torear a la muerte. Dorila no quiso ese destino para sus hijos menores de edad y este verano huyó de Honduras, junto con su suegra, en busca de una esperanza en Estados Unidos.

No lo consiguieron. México los deportó mediante el recién creado Programa de la Frontera Sur, un eufemismo para nombrar a su política de mano dura contra la oleada de migración indocumentada de infantes registrada a inicios de este 2014. Hoy, la familia de Dorila está de nuevo en el infierno con la bolsa de despensa que le dio su gobierno en su llegada al país centroamericano.

Como parte de la misma política de respuesta a la migración infantil, el gobierno Hondureño abrió las instalaciones de la Dirección Nacional de la Adolescencia y Familia, en San Pedro Sula, a donde serán llevados los menores de edad no acompañados que sean deportados de México y Estados Unidos, en espera de que algún familiar los busque. Antes de funcionar como un albergue para niños migrantes, el lugar era un espacio de atención para adolescentes infractores.

Este día de agosto del 2014, cuando se realizaron las fotografías, la primera dama visitó el lugar.


Se autoriza su reproducción siempre y cuando se cite claramente al autor y la siguiente frase: “Este trabajo forma parte del proyecto En el Camino, realizado por la Red de Periodistas de a Pie con el apoyo de Open Society Foundations. Conoce más del proyecto aquí: enelcamino.periodistasdeapie.org.mx”



Ginnette Riquelme Quezada

Fotógrafa chilena independiente. Desde que se graduó en Fotoperiodismo en Chile, trabajó en varios periódicos en Santiago. Como también fue Corresponsal para AP en Honduras; Fotógrafa para Xinhua en Madrid y Fotógrafa para las colecciones del Archivo Histórico, Museo Nacional de Antropología, México. Ha publicado en The New York Times; Greenpeace Internacional; Reuters y Revista Que Pasa, Chile.