junio 16, 2017

México y Estados Unidos, sin lugar para refugiados


Llegar a la frontera con Estados Unidos ya no garantiza salvar la vida a miles de migrantes que año con año huyen de la violencia en que reina en los países del llamado Triángulo Norte de Centroamérica.

Las decisiones sobre inmigración del presidente de Estados Unidos, Donald Trump y el comportamiento de los agentes migratorios mexicanos se han asegurado de deportar inmediatamente a los migrantes en busca de refugio humanitario.

Al respecto, la organización internacional Amnistía Internacional publicó un informe titulado Enfrentando muros, en el que, por medio de una investigación en campo de un año y más de 70 entrevistas con migrantes en busca de asilo, da cuenta del cambio del panorama de la migración.

Entre los principales cambios descritos en el informe, están las irregularidades encontradas en la frontera entre México y Estados Unidos, donde se negó la entrada a solicitantes de asilo por las nuevas medidas tomadas por la administración federal.

Esto, de acuerdo con el informe, los obliga a correr el riesgo de sufrir extorsión o violencia al tener que pagar a traficantes de personas para entrar en Estados Unidos, o a tomar rutas a través del deserto o cruzar como puedan, el río Bravo.

“Antes teníamos gente que cruzaba el puente y se entregaba en la aduana para pedir asilo en Estados Unidos. Ahora, después de Trump, ya no lo hacen, es puro río”, dice uno de los testimonios del informe.

De acuerdo con abogados y organizaciones no gubernamentales citadas en el documento, estas acciones, llevadas a cabo por la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza, también conocida como la Border Patrol, van en contra del derecho internacional y contra el principio de no devolución.

Dicho principio, contenido en el artículo 33 de la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados, dispone que los Estados no deben devolver a personas a territorios donde su vida o su libertad corran peligro.

De la misma manera, los agentes de migración mexicanos están devolviendo gente cuya vida corre peligro en sus países de origen. En 2016, el Instituto Nacional de Migración detuvo a 188,595 personas migrantes sin documentos, de esos, el 81 por ciento procedían de Centroamérica. Deportó a 147 mil 370.

El informe demuestra el papel que los gobiernos de ambas naciones tienen en las violaciones de derechos humanos contra miles de solicitantes de asilo que huyen de la violencia extrema de Centroamérica.

Puedes buscar el informe completo aquí



Arturo Contreras

Periodista en busca de nuevas maneras de contar historias y así dar un servicio a la ciudadanía: Crowdsourcing, datos y nuevos medios. Crónica y narrativa. Redes sociales.